Cada fotografía es solo el comienzo, es mi punto de partida.
La imagen original se convierte en mi lienzo: la observo, la intervengo, la transformo. Trabajo sobre el color, la luz, la textura, la atmósfera y la composición hasta que deja de ser registro y se convierte en obra. Es entonces donde la imagen evoluciona hacia una obra con identidad propia.
No documento la realidad; la transformo.
Mi lente captura un instante, pero es el proceso creativo el que le da nueva vida.